LA NECESIDAD DE DISPONER DE UNA MEMORIA DE SOSTENIBILIDAD

Hoy, existe la necesidad de que adquiramos, individual y colectivamente, un compromiso con nuestra sociedad, pensando y repensando en los impactos que generamos cuando tomamos decisiones económicas.

No es necesario abundar aquí en los retos que nos plantea el cambio climático, ni cuáles son los restos sociales que afrontamos tras una crisis económica que ha dejado desigualdades mayores y crecientes, a nivel global pero también en nuestras sociedades avanzadas. Entre esas desigualdades se encuentra, todavía, la de género.

Ayudar a analizar los impactos que generamos con nuestra actividad económica, los positivos y también, los negativos. Nadie nos hace un juicio sumario, pensamos en ellos y repensamos la manera de convertir los negativos en positivos. Formulamos ideas y reformulamos prácticas.

De manera voluntaria y a la vez, comprometida. Avanzamos hasta donde nos es posible, en un proceso de mejora continuado y sostenible. Tratamos de integrar los proyectos a futuro de la empresa (inversiones, productos, tecnologías) con esa filosofía que considera y analiza los impactos causados, dentro de la empresa y fuera.

Plasmar esas intenciones y ese proceso en una Memoria de Sostenibilidad es una de las maneras de hacerlo fácil y práctico. Y de forma muy sencilla para las micro pymes, diseñar una estrategia de buenas prácticas ajustada a su dimensión y realidad.

Trabajar la igualdad de género en la empresa es uno de los elementos de la responsabilidad social que viene impulsado por una importante sensibilidad social que encuentra eco en la administración. Hoy, las empresas con más de cincuenta personas trabajadoras están en la

obligación de elaborar y aplicar un Plan de Igualdad. Eliminar la brecha salarial, promover un acceso en igualdad a todos los puestos de trabajo, equilibrar entre hombres y mujeres el tiempo de trabajo remunerado y el tiempo de los cuidados… son hoy, necesidades que nuestra sociedad demanda.

Es en la elaboración, implementación y evaluación de un Plan de Igualdad donde podemos ayudar a la empresa a mejorar. De la misma forma, ponernos en los zapatos de la micro pyme para adaptar buenas prácticas de igualdad a su realidad.

Pero todo ello, la responsabilidad social en todas sus caras: medio ambiente, igualdad, sociedad, ética, gobernanza, comunicación…. es un elemento estratégico con el que la empresa mejora todos sus procesos productivos, organizativos, y en definitiva su futuro. 

Mejor clima laboral para una mayor productividad. Más procesos circulares para mejorar los procesos productivos. Más imbricación en la sociedad que rodea a la empresa que nos proporciona una valoración positiva.

Hoy, la innovación no es tal si no considera los elementos de la responsabilidad social. Los consumidores somos exigentes, y con nosotros, los mercados, pues somos los mercados.

Consumidores informados y cada vez más conscientes de los retos que la sociedad nos plantea, aplicamos a nuestras decisiones de consumo esa responsabilidad. Cada vez más, elegimos productos y servicios concebidos y hechos responsablemente.

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